Que bella prosa poética, que historia tan verosímil pero a la vez tan llena de grandeza...le decían aquellos que la leían...pero ella sabia que era mentira...que le mentian.
Durmiendo están los versos en espera de la rima,
Sin prisas, con pausas la inspiración se llena de templanza.
Merodean las palabras sin orden y concierto
cayendo derramadas como lava de un loco volcán en erupción.
Queman las palabras la prosa irreverente que se hace presente.
Ladera abajo el magma de la rima se deshace
de los versos aprehendidos entre los pensamientos...
Para caer rendida a los pies de una maldita prosa...
que nadie lee, que pocos entienden y casi nadie comprende.
No es verso, no es rima, no es poema ni poesía.
Son las palabras escritas de una mente perdida,
que un día se creyó poetisa,
ahora su mente es un ruina escondida,
entre el caos y la desidia...todo por llegar a creer en aquellos que le mentian.





















