EL OSCURO Y POLVORIENTO DESVÁN DE MI MEMORIA.
La vida secreta de las palabras, donde despiertan las letras dormidas, imagenes robadas, sueños lejanos...un verso, una rima, un poema inacabado, la poesía del desconcierto en movimiento, la prosa adaptada al sentimiento de necesitar expresar lo que siento en cada momento .
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" Sin la música la vida sería un error " Nietzsche

El rapto de las Sabinas II


La vista se va inevitablemente hacia la sabina vestida de azul que es agarrada violentamente por un romano que la recoge en sus brazos con violencia, pero también con pasión. Aun siendo raptada, ella parece no sentir nada; es fría, parece muerta.

¡Qué esplendor tenía la Roma clásica! Era un mundo mágico, en el que el raciocinio estaba de más, en el que los sentimientos más insolentes eran vistos como algo demasiado normal. Yo hubiera podido ser alguien grande en Roma; podría haber sido un Cicerón que aplastara golpes de estado con mi vehemencia, con una dialéctica prodigiosa. Podría haber sido un Cesar; el más vil de los mandatarios del pasado que conquistara tierras y que hiciera de Roma la más grande de todos los tiempos, nunca superada, nunca derruida. O acaso un Cesar justo y benevolente, que buscara hermandad entre los paises bárbaros y, así hacer una civilización en la que no hubiera guerras, únicamente paz, paz duradera.
O acaso ese Rómulo del cuadro; altivo, sin remordimientos por haber matado a su hermano para acoger el poder entre sus brazos, seguro de si mismo y de su posición, tan hábil de congregar a las familias sabinas en una esplendorosa fiesta, y, en el momento más oportuno, atacar a los sabinos y raptarlas a ellas, para que los futuros hijos de sus vientres llevaran la estirpe romana en su sangre.
¿Porqué no? Podría haberlo sido. Podría haber sido tantas cosas en la vida, pero no he sido nada. ¿Acaso pedía demasiado? No quería construir ningún imperio, tampoco ser un déspota que solo se arrepintiera en los duros años de la vejez. Solo quería sentirme alguien importante, no para los demás, para mí mismo. Pero, por otra parte, ¿Para qué pensar en ello? Parece que no me he conformado estos ochenta años siendo quien he sido. Yo, que he sido amante fiel y dedicado con devoción a su tierna esposa, un buen padre de familia que ha sacado a sus hijas de la hambruna con tanto sufrimiento que sentí perder la vida en aquellos campos de Francia. Yo, que me gane a pulso un trozo de tierra firme donde descansar las noches junto a mi amada, que cenaba lo suficiente para no morir de hambre, y darles el resto a mis niñas para que crecieran sanas. Yo, que en momentos de represión abrazó la vida con desesperación y no la soltó, como cuando aquel soldado andaluz me apuntaba con su arma en la sien y juraba que me iba a matar como a un perro con sarna. Aunque no lo hizo, me llevaron al calabozo donde lloré largas horas, preguntándome por la suerte de mis hijas y de mi amada, esperando algo; quizá la vida.Recuerdo que me sumí en un profundo sueño, tumbado sobre las frías piedras de la celda, y soñé con mi vida, con mis hijas y con las ideologías por las que seguía luchando.¡Ideologías! Bastarda palabra que pierde el sentido cuando se pronuncia. Yo maté por ideologías y casi me matan por ellas.
Las ideologías son el quinto jinete del Apocalipsis, el que va delante y manda al resto. Su caballo es el más grande, el más bravo y destructor, no deja nada vivo cuando pisa la tierra con sus herraduras de sangre. ¿Acaso las ideologías han hecho algo por mí? ¿Algo por el buen funcionamiento del mundo? ¿ Qué es la democracia?.

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