Aquellas galeradas que encontré en un cajón olvidado, me descubrieron una hermosa historia de amor.
La relación de una mujer y su amor platónico El forjador de Sueños.Dos almas encontradas en el mundo onírico, dos almas fusionadas, soldadas en la intimidad de la nebulosa quimera...una mujer real y un hombre imaginario. Donde las etéreas caricias la hacen sentir plena a ella y a el le transforman en un ser humano. Pegados por el hilo del pensamiento, atrapados entre las sabanas se amaron hasta donde el amor dejó de ser un sentimiento y se torno en una realidad épica.Cuando ella despertaba, el se alejaba por el resquicio de la ventana.Esta historia duró hasta que ella exhalo su último aliento, que el recogió en forma de beso y dándole su mano se llevo su alma para vagar juntos y vivir en comunión y plenitud la vida eterna.(EURICE)® 
La carta que nunca envié
Aquí la noche oscura, lúgubre, sin estrellas, allá quizá la tarde esté cubierta de neblina, ignoro cual será la estación que tus ojos contemplan. Pero sea la que sea, cogerás tus bártulos y te encaminaras al santuario, allí donde te evades de lo cotidiano, de la rutina, de la monotonía, de la simpleza del vivir el día a día.
Por primera vez en mucho tiempo he seguido tu ejemplo. Me he aislado en una casa solitaria, rodeada de silencio, montañas y un pequeño arroyo, con una bella cascada en cola de caballo. Recojo mi libreta, el bastón, que me sirve de apoyo y una vieja pamela de rafia con un lazo negro. Deposito mis nalgas en suelo húmedo y recostada sobre un tronco de un pino mediterraneo, con la luna como único testigo, te escribo.A ti mi único amigo, consciente me dirijo a ti, notando el pensamiento escapar con tímida vergüenza, sabiendo que tu alma sensible leerá mis pobres letras.Prefiero abrir mi alma ante ti y sacarla de esta cuarentena, que desnudarla ante los que me rodean. Si mi afecto hoy no tiene un depositario, en el ayer el que estuvo presente se ha esfumado. Nada puedo ofrecer eternamente, nada puedo prometer. Cuando te conciencias de que cada amanecer tiene un único dueño, egoistamente eludes compartirlo, lo disfrutas, lo vives con tal intensidad, que te resistes a dejar a otro participar. Desde este refugio austero, te digo adiós con la mirada y dejo un recuerdo escrito en la luna plateada, quizá si miras lo leeras mañana.
(EURICE)®